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Umbrales de esperanza: circo y escuela

Francisco Mª Martín Medrano

“Y aunque tarde una eternidad –empezó a decir el director del circo-, me armaré de paciencia para vivir el instante en que el polvo de la pista se convierta en estrellas. Tal vez lloraré ese día y me diré: Amal, lo has conseguido. Llevo cuarenta años soñando con ese instante. Qué me importa pasar frío, vivir en una roulotte y acostarme con hambre. En cuanto estoy en la pista y escucho los aplausos me quedo tan embriagado que me olvido de todas las penas y todas las fatigas.

Yo debía de tener diez años la primera vez que mi padre me llevó al circo. Aquel día vi a los acróbatas que, enfundados en sus rutilantes maillots, parecían volar entre los altos trapecios. Al principio aquello me asustó pero luego me fascinó. Cuando los espectadores aplaudieron entusiasmados, decidí fundar un circo. Y, a decir verdad, la mayor locura que puede cometer una persona es fundar un circo, pero para alcanzar las estrellas hace falta tener una cierta dosis de locura”.

Rafik Schami: “El honesto mentiroso”



Aquella actuación en la calle, que presencié desde una de las ventanas de la casa de mi familia cuando contaba seis años, quedó grabada en mi memoria. Después disfruté del Gran Circo de Francia y sobre todo, cada año, con la visita al Circo Atlas. El circo era para mí algo misterioso y fascinante. En la adolescencia me sentí interesado por el paisaje peculiar de las inmediaciones de las carpas y soñé con estar entre los volantes de la familia Papadopoulos, atraído por las ovaciones y las jóvenes de la troupe. Después he ido haciendo amigos del circo, algunos de los cuales fueron protagonistas de los hechos que recrearon mi niñez y juventud de ilusiones. El circo es hoy para mí una clave de referencia para el pasado y una pasión que me ayuda a vivir con intensidad.  Me sigue emocionando una caravana gastada por los años o la idea de poder encontrar un día un circo, como diría Ramón Gómez de la Serna, con sillas reservadas a señoritas con sombrero.



1. Las escuelas en los circos

"El circo se ha conservado fuerte a causa de la higiene moral que se impone a sus gentes".

Jean Cocteau


El circo es un poblado en torno a la carpa. Su comunidad está claramente jerarquizada: empresarios, artistas y resto de trabajadores. Resulta casi generalizado que la vida social de sus gentes se reduzca a la realizada entre ellos mismos. Presentan desarraigo en las relaciones humanas con respecto al resto de la sociedad, aunque son atentos cuando alguien desde el exterior se interesa por ellos. En su aislamiento, “marginalidad”, se sienten seguros, aunque la burocracia les sobrepasa. Su lenguaje es una “jerga” que les limita. Tienen una cultura característica y funcional, que la transmiten a sus hijos como si fuera un secreto o la estrategia para vivir. Valoran la tradición, con un significado que, en la práctica, les impide evolucionar.

Su vida requiere mucha improvisación, tienen facilidad para dar respuesta rápida a los problemas diarios. Los circos tienen una parte importante de su población flotante, lo que conlleva rudeza en las formas. Predomina la gente masculina joven.

En el estudio “Educación y escolaridad en el circo”, elaborado por Pierre Paret en 1980  para la Comisión de Comunidades Europeas, leemos: “Aunque, en el mundo circense, la formación artística que permitirá al joven o a la joven convertirse en malabarista, payaso, acróbata o domador, sea considerada como prioritaria, debe realizarse paralelamente y en igualdad a la educación intelectual. Ésta comportará, al mismo tiempo que la enseñanza primaria tradicional, la de las lenguas extranjeras que los padres chapurrean sin reparo, convencidos de que las hablan correctamente. (...) Celosos de lo que creen ser sus prerrogativas, rehúsan <> y así adquirir conocimientos que les habrían hecho evolucionar. De ello resulta que la enseñanza que han dispensado a su descendencia se adapta mal en general a las necesidades modernas –ya sean sociales o artísticas-. La hora de la escuela ha sonado. La escuela bien concebida será pronto un depósito de capacidad reducida, ciertamente, pero continuo. (...) Estos niños que viven en países con vocación democrática, tienen derecho a una enseñanza igual en calidad y especialización a la dispensada a los hijos de un zapatero y de un ministro”. Centrémonos en estas últimas palabras: que la enseñanza para todos los niños en estos países es obligatoria.

En el citado informe describe cómo las diversas tentativas de implantación de la escuela en el mundo ambulante de manera privada deja una doble impresión, de buena voluntad y de falta de efectividad, salvo excepciones. Y concluye que el problema no puede resolverse más que con la ayuda del Estado.

España comenzó a dar respuesta a la situación planteada en el curso 1986/1987 con la experiencia de los pioneros maestros Carlos Pulido Blas y Damián, en los circos Mundial y de Teresa Rabal, respectivamente. En el curso 1992/1993, hubo 6 maestros en 4 circos. Y en el 2001/2002 hay 17 maestros en 11 circos, atendiendo a más de un centenar de niños.

El MEC paga una subvención anual de 9.000 € al circo por el espacio rodante escuela y el de la vivienda maestro, así como el salario completo del maestro en régimen de comisión de servicios y el  material  escolar. El circo habilita los espacios, paga los transportes y todo el gasto de los vehículos.

Los niños están matriculados en el CENEBAD, Centro de Educación a Distancia. Pero la labor de  los maestros no es sólo con los niños. En el curso 1991/1992 en el Circo Wonderland los dos maestros atendieron además de a 22 alumnos  de 4 a 14 años, a 10 mujeres en Educación de Adultos

Griet Provoost del equipo de coordinación central de EFECOT, Federación Europea de Educación de Niños de Familias con Profesiones Itinerantes, describió la situación española, en su artículo “¿Qué pasa en España?” de la publicación  "Newsline" del mismo organismo, en el número de enero del 2000, así: “(...) Los grandes circos -con un mínimo de seis niños entre 6 y 16 años- tienen derecho a contar con una maestro y una caravana. Estos maestros proceden del Ministerio de Educación de Madrid. Se trata de una iniciativa de la administración central mediante la cual se invita a los maestros, por medio de una convocatoria oficial en el BOE, difundida a través de las revistas profesionales de docentes, a participar en un concurso de mérito para ser maestro de circos ambulantes. Los candidatos seleccionados empiezan a enseñar en el circo sin haber recibido formación especial alguna, si bien reciben una cierta orientación por parte de maestros con experiencia que les hacen varias visitas. Además de ello, desde el MEC se organiza cada año un seminario especial de tres días dirigido a todos los maestros del país que enseñan en los circos.

Los padres que trabajan en circos consideran que estos maestros itinerantes representan una solución perfecta. No obstante, este sistema no solventa los problemas de evaluación en la Enseñanza Secundaria, ya que la ley prohíbe que los profesores itinerantes examinen a los alumnos que tengan más de 14 años. Por ende, los adolescentes entre 14 y 16 años se ven obligados a presentarse a  sus exámenes en escuelas normales, lo que puede plantear dificultades para las familias itinerantes.

La situación es, sin embargo, menos halagüeña para los circos más pequeños. Generalmente éstos viajan mucho y están menos motivados para enviar a sus niños a la escuela. Estos niños presentan una carrera escolar muy irregular, y cuando van a las escuelas locales, no desean que se les trate como especies "folklóricas" raras. Por otra parte, a menudo los padres prefieren que sus hijos trabajen en el circo en lugar de ir a la escuela. (...)

De lo anterior se puede concluir que la piedra angular de las disposiciones referentes a la educación de las familias de trabajadores itinerantes en España es el Programa de Educación Compensatoria. Desde septiembre de 1983, y como resultado de la publicación del Decreto real sobre la educación obligatoria, el Ministerio de educación ha llevado a cabo diferentes acciones dentro del ámbito de la educación dirigidas a las comunidades itinerantes identificadas en España: trabajadores estacionales y comunidades de circos y feriantes.

EFECOT desearía seguir brindando su ayuda y apoyo activos ahí donde sea posible, y contribuir a colmar las lagunas. Como mediador y suministrador de buenas prácticas europeas, podemos ayudar sirviéndonos de los medios disponibles y trabajar conjuntamente para desarrollar nuevas iniciativas. España, que se sitúa completamente en la línea de nuestro plan de política, tiene un papel importante que desempeñar a fin de lograr una red europea equilibrada a nivel geográfico que garantice una buena educación para las comunidades de trabajadores itinerantes”.

Los niños de los circos, según la opinión de sus maestros, son despiertos, con posibilidades para los estudios, dinámicos e inquietos, aunque con la atención dispersa. Tienen gran autonomía personal, siempre dentro del recinto del circo. Disponen de pocos elementos exteriores para el ocio. La mayoría habla el italiano, ocasionalmente hay niños que no hablan el castellano.

Roger Vasallo a sus 13 años escribió: “La vida en el circo es divertida. Aunque a veces los terrenos están mal para los camiones y la carpa; otras se retrasa el enganche de la luz o el inicio de la función por el mal tiempo. Nuestro circo tiene una escuela, que es muy importante para nosotros. Nos es útil porque en ella podemos aprender. Cada artista, como yo, puede trabajar en tres números. El número de los payasos le gusta mucho al público”.

Los pequeños disfrutan y valoran la escuela como un lugar de convivencia, en el que pueden relacionarse y ser escuchados. Quizá sea por lo que acuden para hablar incluso fuera de horario. En ella se viven con  particular intensidad los conflictos entre familias, frecuentes dado el estrecho círculo de personas y espacio en el que se convive.

Blanca Soto, que fue maestra de los circos Holliday y de las Estrellas, escribió el 3 de febrero de 1992, en Braga (Portugal): “Un día cualquiera en la escuela del Circo de las Estrellas comienza a las diez de la mañana. Podemos empezar con puntualidad ya que son madrugadores. Entran, hablan y se colocan en sus sitios. Trabajamos hasta las once y media, en que hay el recreo de media hora. Luego continuamos hasta la una. Nos vamos a comer. Por la tarde reiniciamos a las tres y seguimos hasta las cinco.

En clase hay de distintas edades y nacionalidades, aunque impartimos las clases en castellano. Desde los cuatro a los dieciséis años cuento con: italianos, un búlgaro, un portugués, una francesa, mejicanos,... Hasta aquí podría tratarse de una escuela unitaria, pero no lo es. La diferencia es que no permanecemos siempre en el mismo lugar, el circo viaja y en ocasiones es imposible comenzar a las diez. Si se comienza más tarde, se retrasa la hora de salida. En otras ocasiones la clase es de 2 a 7. Si no es posible esto damos las horas que podemos y seguimos al día siguiente. El horario es flexible y ha de adaptarse al ritmo del circo.

Sin olvidarse que hay que asegurarse de que todo en clase esté perfectamente colocado y asegurado en el trailer que hace de escuela y vivienda de la maestra. Al llegar a una plaza han de instalar la escuela, hemos de colocar las cosas, incluso iniciar la clase sin luz; puede hacer frío o no verse bien. Pero aun así logramos que el ambiente sea igual que el de cualquier colegio, sólo que con ciertas diferencias. Aquí no hay problemas de asistencia, vienen todos, todos los días. Si hay que quedarse un poco más nos quedamos. Y salen a tiempo para prepararse, pues, algunos trabajan en la pista o ayuda

Son simpáticos, alegres y cariñosos. Todos intentamos aprender y pasarlo bien. La escuela es un lugar de encuentro de niños y culturas. Dada la movilidad de los artistas, el número de niños en la clase varía, con lo cual hemos de habituarnos a los cambios, a reorganizarnos y seguir adelante”.

Una de las coordinadoras del Ministerio de Educación es este campo es Ana Canales Pérez. Natural de Santander, maestra, licenciada en psicología, tenía su plaza de funcionaria en Burriana (Castellón) antes de incorporarse en el curso 1988/1989 a la escuela del “Circo de Japón”. Al cerrarse este circo por fallecimiento de su empresario trabajó como ayudante en el MEC de la persona encargada de “Circos, Ferias, Jornaleros y Gitanos” hasta febrero de 1990, en que retomó su labor en la escuela del Circo Europa. Tras un tiempo fuera de las lonas volvió, en esta ocasión a la escuela del Circo Roma. Ha participado en diferentes encuentros y seminarios de maestros itinerantes, como el Congreso celebrado en Den Haan (Bélgica) en marzo de 1993.

Es importante destacar que, en la mayoría de los casos, estos maestros están a disposición de los chicos todo el día, pues son vecinos. El avance en la educación de los niños de los circos depende mucho de la profesionalidad y vocación de estos entusiastas maestros, que por su dedicación y los buenos resultados de su labor son sin lugar a  duda  un orgullo para el magisterio español. Una de sus innovaciones es, desde febrero de 1998, la edición de la Revista Escolar de Circo. En la misma todos los miembros de las comunidades educativas de los circos tienen voz. Las escuelas ambulantes son hoy un medio eficaz para posibilitar a la gente del circo comunicarse con el mundo.



2. Escuela y circo.


“En el circo la carcajada es franca, porque el espectador está allí más cerca del ingenuo, esto es, de lo que se parece a los niños. Y la infancia es lo único que se parece al bien”

Charles Chaplin


“Fue entonces cuando se atrevieron a hacerle esa pregunta:
-      ¿Es verdad que ha trabajado en un circo, señorita?
-     Dicen que era usted trapecista antes de ser maestra.
-     Dicen que saltaba entre las cuerdas como una langosta.
-     ¿Eso dicen?
-    Pero, ¿es verdad que trabajaba en un circo?
-    ¿Es que la escuela no es un circo? –preguntó la maestra.
Y no supieron responder a aquella pregunta de la señorita, porque era una pregunta que quería ser como una respuesta.
Se decían entre ellas:
-    Un circo?
-    La escuela es un circo?
-    Es verdad lo que dice la señorita, la escuela es un circo.
-    ¿Un circo?
Y otro se atrevió a comentar en secreto a su vecina:
-    Pues ahora entiendo por qué la maestra que teníamos antes, cuando se refería a nosotros, los niños y las niñas de la escuela, siempre hablaba de las fieras.
-    Porque la escuela es un circo”.

Gabriel Janer Manila: “La perla verde”  


Escuela y circo son dos mundos llamados a entenderse para poderse enriquecer mutuamente. En los programas escolares de Infantil y de 4º de Primaria aparecen sendas unidades didácticas dedicadas al circo. Y qué mejor modo de estudiar el circo que en el propio circo. En España ya hay algunas experiencias de asistencias escolares a funciones de circo. En concreto en Cantabria se realizaron al Circo de los Muchachos.

Pero se puede profundizar más. En Francia el Circo Reno ensaya en su propia carpa, a lo largo de una semana y en el horario escolar, a alumnos de colegios de la localidad en la que se encuentra instalado, que el sábado ofrecen una función al resto de sus compañeros de otros cursos y sus familias. En el mismo país, dirigido por Hugues Hotier,  el Cirque Educatif  lleva más de veinticinco años ofreciendo, en los edificios estables de Douai, Reims y en la carpa de Sin Le Noble, funciones didácticas para colegios, con exposiciones y talleres.

Otra posibilidad es la que desarrolló el Colegio Miguel Hernández de Castro Urdiales (Cantabria). Del 14 al 18 de abril de 1997 se celebró su VI Semana Cultural con el título “Una tarde en el Circo”. En los escaparates de la hermosa localidad costera estaban colocados los anuncios  elaborados por los propios alumnos con los detalles del evento. Una exposición fotográfica, otra de literatura del circo, completadas con carteles y maquetas cedidas por coleccionistas y cirqueros, ambientadas con música específica; un coqueto escenario fabricado con papeles de colores por los maestros que acogió las actuaciones de payasos y malabaristas; y un cuadernillo editado por el propio centro, ilustrado y diseñado por el artista cántabro Francisco Díaz Herrera,... fueron algunas de las actividades que permitieron a los niños conocer y entender mejor este espectáculo y la manera de vivir de sus gentes. Coincidiendo con el final del curso se instaló un circo en Castro. Todo el colegio acudió a una de sus funciones. A continuación figura la selección de lecturas de circo que ofrecieron a los jóvenes lectores:

Para atrevidos trapecistas de 3 a 5 años:
-    BUSQUETS, JORDI: “El circo del payaso Pimpón”. Ed. Susaeta.
-    MERVEILLE, DAVID: “Tomás y el circo”. Ed. MSV.
-    DENOU, VIOLETA: “Teo. Personajes de circo”. Ed. Timun Mas.
-    CAMPBELL, ROD:  “Los monos del circo”. Ed. Molino.
-    UBAC, CLAIRE: “El cumpleaños de Payasete”. Ed. Edelvives.

Para traviesos payasos de 6 a 8 años:
-    DELGADO, JOSEP-FRANCESC: “Estrella y el mago”. Ed. Edebé.
-    PREUSSLER, OTFRIED: “Agustina la payasa”. Ed. SM.
-    HASLER, EVELINE: “El payaso y las letras invisibles”. Ed. Austral.
-    RAE, SHONAGH: “El pequeño, prodigioso y pomposo circo de las pulgas”. Ed. Montena.
-    MEGGENDORFER, LOTHAR: “ Circo Internacional”. Ed. Anaya.

Para sorprendentes magos de 8 a 10 años:
-    BALLAZ, JESÚS: “Un conejo en el sombrero”. Ed. Edebé.
-    FUERTES, GLORIA: “Coleta payasa, ¿Qué pasa?”. Ed. Casals.
-    PEYO: “Valentín Acero: El Circo Bodoni”. Ed. Casals.
-    CARVAJAL, FRANCISCO: “El circo de Paco”. Ed. SM.
-    LANGEN, ANNETTE & DROOP, CONSTANZA: “Cartas de Félix desde el circo”. Ed. Acanto.

Para habilidosos malabaristas de 10 a 12 años:
-    BALLAZ, JESÚS: “Maravillas”. Ed. Anaya.
-    FERRÁN, JAIME: “Tarde de circo”. Ed. SM.
-    BLYTON, ENID: “Aventura equilibrista”. Ed. Molino.
-    MILLER, HENRY: “La sonrisa al pie de la escala”. Ed. Bruguera.
-    BULCHHOLZ, QUINT: “El coleccionista de momentos”. Ed. Lóguez.
-    MUÑIZ, ALBERTO: “Muchachos, el circo más joven del mundo”. Ed. Benposta.


La escuela se encuentra en sus textos y temarios con el circo. Los empresarios saben que para sobrevivir necesitan ofrecer calidad y que ésta se conozca. Los circos y las escuelas pueden complementarse. El reto está ahí, crear cauces de colaboración entre ambas instituciones. El MEC puede ser el mediador entre ambos espacios que desarrollan la sensibilidad, creatividad y el conocimiento del niño.

La historia que figura a continuación puede dejar patente hasta qué punto puede resultar interesante la propuesta. Frederic Bollman en su ponencia titulada “El circo en Suiza” dijo en el Primer Encuentro de Amigos del Circo celebrado en Madrid en 1988: “(...) Detengámonos unos instantes en el Circo Monti. Una familia de maestros de escuela. Hildegard y Guido Muntwyler, así como sus cuatro hijos (una hija y tres hijos) vivían en una aldea alemana en la que un circo de paso sufrió una catástrofe. Un huracán arrancó la carpa sumiendo en la desolación a los artistas desamparados. La familia Muntwyler les prestó entonces una ayuda directa y fructífera. Algunos meses más tarde, sucumbiendo a la fiebre circense, la familia resolvió ponerse en marcha con dicho circo, luego con un segundo.

Al percatarse de que resultaba poco grato el trabajar por unas directrices que no tienen nada en común con las suyas, los Muntwyler volvieron a la vida sedentaria con objeto de sanear su situación económica y recaudar los fondos que les permitieran montar su propio circo. Dicho y hecho: desde hace cuatro años aquel hermoso circo se pone en camino cada primavera. Hermoso es el calificativo que mejor conviene a Monti, a sus carromatos a la antigua usanza, a su carpa y a las actuaciones presentadas. La fuerza de esta simpática familia radica en una libertad que no refrena ninguna herencia de tradiciones familiares. Aquellas tradiciones que tan a menudo impiden que algunos circos familiares vayan evolucionando con el tiempo”.

Hoy el Circo Monti es referencia en Europa de calidad. Algunos detalles del mismo: los directores en su viaje de vacaciones a Marruecos acudan a visitar a la familia de sus empleados, los animales utilizados en sus programas son exclusivamente domésticos, se puede alquilar una de sus caravanas para acompañarlos en su ruta,... Los descendientes de esta familia son enviados a realizar estudios en escuelas de circo.


3. Escuelas de circo

“La técnica por sí sola está superada. La meta suprema es ahora comunicar una emoción al público”

Valentin Kuznetsov


La segunda parte del informe Paret está dedicado a las escuelas de circo: “Aunque su número sea técnicamente bueno, le falta ese final, esa brillantez y esa personalidad que le habrían dado educadores sensibilizados con el gusto y con la evolución plástica de la época (...). El anquilosamiento, actitud anti-escuela, va en contra de las realidades modernas. Se sigue pensando –y esto se percibe más o menos a través de toda Europa- que el público está hecho para ser engañado, que es tonto y que no se da cuenta de nada. La calidad cuesta pero termina por ser compensada. El público, incluso si no siempre encuentra las palabras adecuadas para expresar lo que experimente, siente mucho mejor que antes la calidad de un número y lo sentirá cada día más”. Continúa proponiendo una escuela por país de iniciativa estatal.

Desde el 13 de enero de 1986 en Francia existe la Escuela Superior  del Centro Nacional de Artes del Circo, instalada en Châlons-sur-Marne. Es la primera escuela profesional occidental concebida de acuerdo con las normas de los países del Este. En el mismo país existen un buen número de escuelas más privadas. De todas ellas pueden conseguirse detalles pueden en la página web http:perso.wanadoo.fr/pg/cirque/ecoles/. Entre las ellas destaca la de Annie Fratellini en París. Además algunos institutos poseen asignaturas optativas relativas al circo.

En Alemania están las experiencias berlinesas de la UFA y Cabuwazi. Incluso desde 1996 el Euro-Festival Jóvenes Artistas de Wiesbaden congrega personas de todo el globo; en Italia, la Academia del Circo de Cesenatico; en Suiza, la de teatro-circo de Dimitri y Escuela de Circo del Jura;...

En España hay que destacar que en  Benposta (Orense), desde 1961 “Los Muchachos” tienen una escuela de circo que ha dado buenos artistas. Incluso cuando estuvo instalado el circo permanente en Madrid (1981-1984) pareció que llegaría a consolidarse como escuela estable en la capital.

Un dato que hay que considerar, bien sea para la ubicación de la Escuela Nacional o para ofrecer cursos de especialidad o perfeccionamiento es que Madrid, Barcelona y Valencia, de noviembre a abril, acogen a dos terceras partes de los circos existentes. En cualquier caso, a la vista de las experiencias antes mencionadas y los excelentes resultados artísticos de las mismas, la existencia de una Escuela Nacional repercutiría muy favorablemente en la mejora de la calidad y, consecuentemente, del circo en España.


4. El circo: su historia y el arte.


“El circo es el sólo modo internacional de entenderse la gente. Porque el gesto y la proeza son idioma”

Jaime de Armiñán


Es esperanzador que personas con nuevas ideas hayan aparecido en el mundo relacionado con el circo. Una de las más singulares es la figura de Genís Matabosch, quien pese a su juventud ya ha dado muestras de extraordinario talento. Museólogo, historiador y presidente de la Comisión de Circófilos y Coleccionistas pro Museo del Circo, ha presentado distintas interesantes exposiciones. En el parisino Circo de Invierno congregó casi una veintena de clowns vestidos por la casa Biquer, la reconocida mundialmente como modista de los carablancas. Ha dirigido las dos galas Euroclowns de Cornellá y es director del Festival Internacional de Payasos Memorial Charlie Rivel de la misma localidad. En la actualidad realiza su tesis doctoral centrada en el circo barcelonés.  

Ojalá que el ejemplo de este hombre cunda y pronto alguien aborde una tesis doctoral sobre el Circo Price, desempolvando: la documentación que fue de César Fernández Ardavín, que recoge hasta el año 1936 y que está en la  Biblioteca Nacional; la de la etapa de Juan Carcellé, posteriormente recuperada por Mario Armero y hoy propiedad del Ministerio de Cultura; y la de los últimos cuarenta años, colección del fallecido Arturo Castilla.

Jesús Carrasco y Joaquín Sánchez promueven, con gran entusiasmo y dedicación, la creación del Museo Vasco de Circo. Muchos artistas han confiado sus recuerdos y materiales a dos hombres de gran pasión por el mundo de la carpa. La exposición presentada en el Centro Cultural FIS de Baracaldo fue de gran interés, cuidada presentación e incluso de grandes proporciones. Tiene mucho mérito su labor. Me conmovió cuando vi izada la carpa de 16 metros del circo de los Cuéllar sobre las mesas de trabajo de una nave industrial para,  aprovechando el descanso del personal durante el fin de semana, ellos poder acometer su restauración. De su labor nos beneficiaremos todos los que disfrutamos con el circo.

El arte desde hace siglos ha reflejado lo circense. Los ejemplos que siguen a continuación constituyen son muestra del compromiso del artista por transmitir maneras de vivir, artes y culturas. Hoy existen obras de gran sensibilidad, como las de Joan Soler-Jové. Este artista sintetiza en el papel con envidiable maestría aquellos instantes que se esconden en nuestra memoria y que nos emocionan del circo. El trabajo exhaustivo del hacer de “Charlie Rivel” y sus recreaciones de rincones exteriores e interiores del mundo de la pista circular son de gran valor estético. Joan es uno de grandes artistas que ha sucumbido ante la belleza, en muchos casos decadente, del  espectáculo que tratamos. Y él, en sus dibujos y libros va “disertando” de cuanto ha sido, es y será el circo.

Rolf Knie, payaso, domador, director, artista de teatro y televisión, también cedió ante la atracción de los pinceles. Afincado en Mallorca, su inspiración se nutre de los años vividos en el mundo de las carpas. Uno de los soportes que emplea son las lonas retiradas del circo de su familia. La fuerza de sus tigres, sus colores, su originalidad nos atrapan. Igualmente es interesante su aportación a la evolución del circo; en las navidades del 2002 podremos disfrutar en Zurich de un nuevo ejemplo de su visión actualizada del mismo.
   
El expresionista  madrileño Manuel Ortega Oyonarte, amante de la introspección en la figura humana, se ha detenido ante los personajes del circo. Esperamos con expectación una exposición temática porque de antemano sabemos que sus presentaciones son acontecimientos.    

Gouaches, grabados y pinturas de Pujolboira son la herencia para el circo de su estancia en el Circo Raluy. El libro “Circus” es un ejemplo hermoso de la relación, hermanamiento profundo, entre distintas artes.  

“Andy”, con toda una vida dedicada a la ilustración de historietas, de las que es también guionista, en la actualidad está publicando “Una vida de circo” en “Circo, cirque, circus, zirkus, cirkus”. Destacable es la ambientación histórica. Manuel, el personaje, lleva este nombre en memoria a Manuel Villa del Río, uno de los “Hermanos Tonetti”, en reconocimiento a los buenos ratos pasados por Andrés Torre con el trabajo de estos payasos.  

Bajo las carpas que visitan Cantabria es fácil encontrarse a Francisco Díaz Herrera. Sobre papel o lienzo plasma a los circos grandes y pequeños. Es un sobresaliente cartelista, colaborar infatigable con tiras en la prensa, que también practica con gran acierto el collage y el grabado.  

La tira diaria de Angel Idígoras en el diario “El Mundo” es seguida con interés desde todos los rincones de la península. Tiene publicado un libro dedicado al mundo de la magia y sigue muy de cerca todo lo relacionado con el mundo del circo.

Javier Lasén Pellón , fotógrafo, nos regaló, en su libro “Días de circo”, una historia gráfica de lo que ha visto en sus viajes por toda Europa siguiendo el rastro del circo. José Muñoz y José Manuel Soberón son otros dos especialistas en este arte.  

El circo sigue atrayendo a intelectuales, artistas y a curiosos, esto nos habla de su salud, de su pulso, de la vida de este espectáculo.


5. El circo y la esperanza.


“El circo es la prueba de que personas de distintos pueblos, religiones y creencias pueden colaborar juntas para dar alegría a los demás”

Papa Juan XXIII, nacido Antonio Giuseppe Roncalli, a quien el Circo Roncalli debe su nombre.


En distintas ocasiones y épocas he oído hablar de la crisis del circo. Las crisis son propias de los cambios y, teniendo en cuenta a la velocidad que hoy se suceden, es lógico que el circo se resienta. A medida que uno cumple primaveras, conoce que a cada verano le sucederá un otoño, y a éste, un invierno. Y que cada año hay circos que florecen de éxito y otros que decaen.

Al indagar en el eco de lo que el circo en general es hoy para las gentes quisiera que tuviésemos en cuenta lo que desde hace cinco años ocurre en Bilbao, donde se entrega el Premio “Tonetti” a la Humanidad. En esta ciudad del País Vasco se ensalzan los principios solidarios de los hombres otorgándoles el galardón que lleva por nombre el de un payaso de circo. Y créanme que uno rebosa de gozo y paz tras disfrutar unas horas de la compañía y las palabras de gente sencilla que mejora el mundo: desde un conductor que socorrió a los niños de su autobús incendiado; hasta una madre que, tras dar a luz,  trae también a vivir a su casa a una inmigrante con su criatura, compañera de habitación en la clínica.

Recientemente me comentaba Luis Raluy la gran impresión que le había causado el público argentino. Me habló de poetas, pintores y del amigo del circo Héctor Francica, quien mantiene como puede, debido a la crisis económica, un archivo de circo en Mar de Plata. Héctor está comprometido con la defensa de los derechos humanos, además de amar profundamente al circo. Visitó al Circo Raluy en varias ciudades, incluso se quedó a pernoctar en sus instalaciones. La economía familiar de Héctor ya padecía entonces la recesión, antes de los problemas de diciembre de 2001. Me parece reconocer la grandeza de Héctor en la cita de Rosa Montero aparecida en la página titulada “Trapecistas, rosas y mendigos” del País Semanal: “La escritora chilena Pía Barros me contó hace algunos meses una vieja fábula: una mañana, a las puertas de la ciudad, un mercader árabe se encuentra con un mendigo medio muerto de hambre y le socorre con dos monedas de cobre. Horas más tarde, los dos hombres vuelven a coincidir en los alrededores del mercado. <<¿Qué hiciste con las monedas que te di?>>, pregunta el mercader. <>, contesta el mendigo, <>”.

El circo, aun en circunstancias difíciles, da al ser humano razones para vivir y esperar. Este objetivo fundamental también lo es de la escuela. Ambos, circo y escuela, son umbrales de esperanza para el hombre hoy; el trabajo conjunto está dando buenos frutos. Familias de cirqueros disfrutan hoy no sólo del triunfo artístico, como “Los Quirós” en el Festival Internacional de Circo de Montecarlo, sino también de la tranquilidad de ver cómo a sus nuevas generaciones se las prepara en la escuela de su circo para el futuro.     


El presente artículo fue publicado en el libro colectivo "El Circo en España en el Tercer milenio" publicado por la editorial Avispa.

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