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Rosa Mari Segura (ES): la ‘Madonna’ del circo

Rosamari Segura fue una de las artistas emblemáticas y cartel del Circo Mundial en los ochenta, época en que esta empresa se afianzaba como líder en España en competencia con el Circo Ruso de Ángel Cristo. Su dinastía circense fue iniciada por su abuelo paterno, quien tras escaparse de casa, conoció al titiritero cómico Anastasio del que aprendería acrobacia y trabajó como: escalatorres —reparaba pararrayos—, payaso, perchista y trapecista. José Segura Fenollar tuvo veintiún hijos y en 1941 fundó el Circo Segura. Rosamari es la tercera y última hija de Arturo, el número catorce, especialista en números de acrobacia y aéreos, y de Rosario Rodríguez, portora de escalera pedestre pese a no ser de origen circense. Nació en Valencia, la ciudad donde tenía el almacén el Circo Segura, dirigido entonces por su padre y su tío Raúl.

Pregunta. ¿Cuál fue la influencia de tu padre en tu formación circense?

Respuesta. Mi padre fue maestro en la cuerda floja de mi hermano Arturo y en el alambre de mi hermana Atilina. De niña me ayudaba a dar saltos y flinflanes, en la adolescencia me ensayó un número de excéntricos junto a mi prima Margarita con el que trabajamos dos años; a la vez me iniciaba en el número de alambre que hacía mi hermana. He de decir que también mi abuelo enseñó a mi tía Pinito del Oro, el trapecio de equilibrios.

P. ¿Tuviste momentos difíciles en tu carrera artística?

R. Sufrí cuatro caídas importantes. El alambre es acero y te corta, también es muy doloroso si se te va un pie y te golpeas con él entre las piernas. Tuve dos accidentes al dar el mortal atrás. Uno cuando trabajaba en el Circo Kron en Huelva: el alambre me raspó la cara –el payaso Cholín me puso un filete de carne hasta llegar al hospital, remedio de antaño-. En el otro, en 1974, me debí de marear, Gibson Navas me llevó en brazos atravesando el patio de butacas del teatro en que actuábamos hasta el hospital, que afortunadamente estaba enfrente; estuve en coma y me dieron diez puntos en la cabeza. En Alemania, con el trapecio se me fue el cuerpo en el giro en posición invertida, caía de cabeza, menos mal que mi marido me paró y sólo me rompí un brazo. En Holanda, el trapecio chocó unos cables del circo, aunque Renzo de nuevo amortiguó el impacto, me fracturé un tobillo.

P. ¿Qué sistemas de seguridad usabas en los ensayos?

R. Los ensayos en el alambre eran a muy poca altura; el número, a dos metros. Tanto en el alambre como en el trapecio entrenaba con una loncha sujetándome por la cintura. También con el tiempo aprendes a caer y disminuir los efectos de la caída.

P. ¿En qué consistía tu actuación en el trapecio?

R. En mi número de trapecio empezaba de punteras y sin manos, movía el trapecio hasta cruzarse las cuerdas, luego las descruzaba del mismo modo; continuaba con vuelo de perfil, de un lado a otro, en equilibrio de rodillas sin manos; el mismo movimiento pendular de punteras; vuelo circular de puntas; de puntas hacia delante; equilibrio sobre las dos patas traseras de una silla sin truco; y, finalmente, cambiaba el trapecio para el equilibrio de cabeza dando vueltas.

P. ¿Cuáles fueron tus momentos estelares artísticos?

R. Destacables fueron las temporadas con el Circo Mundial, los seis meses en Copenhague en el circo estable —los periódicos me calificaron como la “Madonna” del trapecio, pues, ponía las manos en posición orante para mantener el equilibrio en algunos de los ejercicios— y la estancia en Japón. En los dos últimos casos trabajé a gran altura. En el Festival Internacional de Circo de Montecarlo me concedieron una medalla. Con los años creo que la experiencia me permitió superarme. Con el calor del público arriesgaba más y Renzo me reñía y me decía desde abajo que realizase vuelos más cortos.
P. ¿Tendrás muchas anécdotas?

R. En una ocasión actuando con la familia Zamperla en Holanda, unos lugareños habían venido al circo a molestar a las tres hermanas. Su padre, Bianco, irrumpió en la pista a gritos mientras yo trabajaba en el trapecio. Pensé que avisaba de que se habría escapado alguna fiera. Me senté, me agarré a las cuerdas y contemplé desde arriba cómo recriminaba su falta de educación a aquellos jóvenes. Cuando se metió tras las cortinas seguí.

P. ¿Te costó dejar el circo?

R. La vida en el circo es bonita, conoces mundo, gentes, haces amigos… A veces la echo de menos, aunque pensaba que me iba a costar más estar fuera del circo. Todo tiene su momento en la vida. Es como la vida de un futbolista, termina. Ahora estoy más tranquila junto a la familia, mis hijos y nietos. En ocasiones miro las fotos, me reconozco en las imágenes que viví, pero he aceptado que esa parte de mi vida es mi pasado.

P. ¿Cómo es tu vida hoy?

R. Un día normal me entretengo con las labores de la casa; también me gusta leer: especialmente las novelas de aventuras y otras culturas (Los pilares de la Tierra, El alquimista…), así como las grandes historias de amor (Romeo y Julieta, Tristán e Isolda, Desdémona y Otelo, La Celestina…), las obras del autor canario Alberto Vázquez de Figueroa… También el cine y cuidar a mis nietas. Aunque siempre que se acerca un circo, aquí en Valencia suele ser en Navidades, vamos a saludar a los amigos.

P. ¿Es el circo hoy como el que viviste?

R. El circo hoy es muy diferente al que yo viví, en bastantes casos los espectáculos no tienen la calidad de antes; como la de los volantes Jiménez. Los artistas nos damos cuenta del verdadero valor de cada número. Quizá el Mundial en Valencia sí ofrece un buen programa. Además hoy el público también tiene otras diversiones diferentes; no responde como cuando hacía aquellas colas inmensas ante: el Mundial, el de Ángel Cristo o el Kron. El único circo al que el público valora tanto como a los de entonces es el Circo del Sol.

Cuando terminamos, se retiró a ocuparse de una de sus nietas que estaba pachucha. Mientras se alejaba rememoré sus actuaciones triunfales cuando con gran elegancia y simpatía volaba en el interior de la cúpula del circo o incluso a cielo abierto. Hubo un tiempo en que las paredes de las ciudades que visitaba se engalanaban con sus carteles, hoy sus vuelos están en las cámaras secretas del corazón de quienes tuvimos la suerte de presenciar la autenticidad y belleza de su trabajo.

 

Cronología de Rosamari Segura Rodríguez

 

1951 Nace el 18 de diciembre en Valencia.

1955 Su familia va a Estados Unidos a trabajar en el Circo Ringling Bross Barnum and Bailey.

1964 Su familia trabaja en el Circo Kron (Marialex) en España y su padre le dirige el ensayo del número de alambre bajo.

1966 Trabaja en la pista del Circo Kron en un número de cómicos excéntricos junto a su prima Margarita.

1967 Presenta el número de alambre bajo tenso en el Circo Kron.

1970 Trabaja en el Circo Kron junto a los alambristas José Muñoz padre e hijo.

1972 Alambre en el Circo Kron, donde conoce al acróbata italiano Renzo Moia.

1974 Con el alambre en el Pollak Bross Circus en Estados Unidos y estrena el trapecio de equilibrios. Accidente al dar el mortal atrás en el alambre.

1975 Circo Ruso (Ángel Cristo). El 27 de febrero se casa en Mislata con Renzo Moia Gerardi. Temporada con el Circo Bruxellas de Hernán Cortés, Navidades en Palma de Mallorca.

1976 Circo Continental (Amorós Silvestrini), solo con el trapecio y hasta el sexto mes de su primer embarazo.

1977 En febrero nace su hijo Renzo en Valencia. Circo Royal en Portugal, trapecio y alambre. Navidades en Palma de Mallorca en el palacio de deportes, sin carpa.

1978 Circo Mikkenie en Holanda; se retira del alambre. Accidente en el trapecio. Navidades con el Circo Mundial en el Palacio de Deportes de Barcelona.

1979 Apartir de este año trabaja únicamente en el trapecio. Circo Giovanni Althoff (Alemania).

1980 Circo Giovanni Althoff; accidente en el número del trapecio. Festival Internacional de Circo de Montecarlo, recibió una medalla. Navidades en Roma con el Circo Medrano (Casartelli).

1981 Circo Giovanni Althoff. Navidades en Lisboa con el Circo Cardinali.

1982 Circo Casartelli, en Grecia. Navidades junto a la plaza de toros con el Circo del Japón (Francisco Rivera).

1983 Circo Mundial.

1984 Circo Mundial. German Stars Circus de Thomas Manfred (Hagenbeck) en Emiratos Árabes.

1985 German Stars Circus de Thomas Manfred (Hagenbeck) en Kuwait, Yemen y Omán. Circo Mundial en España. Desde el 20 de diciembre en Tokio, de nuevo con German Stars Circus de Thomas Manfred (Hagenbeck).

1986 Hasta el 16 de febrero en Tokio. Corea del Sur (del 4 de junio al 19 de octubre). Circo Mundial, Navidades en plaza de toros de Barcelona.

1987 Circo Mundial; Navidades en Valencia.

1988 Benneweis estable en Copenhague. Navidades, Circo Mundial.

1989 Circo Golden de Mario Jartz; Navidades en Palma de Mallorca.

1990 Circo Cardenal.

1991 Circo Golden de Mario Jartz.

1992 Circo Ruso de Ángel Cristo. En Navidades se incorpora al Circo Magic de su hermano Arturo Segura hasta su retirada.

1997 Aprimeros de enero se retiró en el Circo Magic en Alicante.

Fuente: Francisco Martín Medrano

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