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Picaso Jr., el arte de los malabares

Nacido en Madrid el 23 de octubre de 1969, Picaso Junior es hijo del reconocido malabarista El Gran Picaso, creador de los malabares con pelotas de ping pong propulsadas con la boca. En una época en la que numerosas bandas de música de circo, tanto españolas como extranjeras, se nutrían de músicos valencianos, Francisco Tébar Picazo pasó de ser trompeta en el Circo Nock de Suiza a convertirse en uno de los malabaristas más prestigiosos de la historia. Durante tres temporadas, de 1964 a 1966, fue contratado por los hermanos Amorós y su socio Osvaldo Silvestrini, empresarios que trabajaban sobre... Leer más

Noticias

"El Gran Cugatti" (ES)

02-09-2014


En 1914 el Teatro Cortés de Almoradí tuvo el privilegio de contar con un gran número musical a cargo de “Blanca Azucena y su Botones”, entonces famoso dúo que se encontraba de gira por todo el Levante español, y que aseguraba un lleno completo.

En uno de los números musicales se necesitaba la actuación de un niño, un crío capaz de hacer una pequeña colaboración teatral.

Jesús tenía entonces siete años y un gran desparpajo para la comedia, ya que alguna que otra vez le había tocado salir al escenario del Cortés a participar en funciones escolares. Éste fue su debut y el comienzo de una vocación que continuaría el resto de su vida.

Junto a su amigo Blas siguieron realizando pequeñas funciones que les permitiría entrar al teatro sin pagar, y al mismo tiempo, ser conocidos en el pueblo por sus actuaciones.

Pero el gran acontecimiento, el que daría un cambio radical a su vida, tuvo lugar en 1926.

A principios de septiembre hacía su entrada en Almoradí el gran Circo Itálico de Mr. Caprani. Me gustaría contaros que se trataba de un inmenso Circo de tres pistas con cientos de animales, pero no era así. En realidad era un pequeño circo ambulante que se instaló en el enorme solar que existía al final de la calle San Emigdio, junto a la acequia Mayor. Esto les permitía un sitio bastante céntrico, con abundante y cómodo acceso al agua, especialmente para los animales.

Cerrar los ojos é imaginar por un momento lo que supondría para nuestros antepasados ver pasar por nuestras calles una caravana encabezada por elefantes al grito de “ya está aquí el mayor espectáculo del mundo”.
Ésta era su manera de darse a conocer.

A la orden de su director también actuaban las primeras figuras del circo: las hermanas Caprani (hijas de éste), que además de los números de “varietés” efectuaban arriesgados trabajos atléticos como el de la llamada Anita, que sujetándose del trapecio con los pies, sostenía a sus tres hermanas, las que colgando ofrecían un lindo "pendant" (como decía el gacetillero de la época).

Durante dos meses se mantuvo el espectáculo con llenos absolutos, é incluso se hicieron un par de funciones a beneficio del nuevo Hospital que se iba a construir en la calle España. Al señor Caprani le llegó noticias de la inquietud de dos jóvenes, Jesús Amorós y Blas, y tuvo la idea de llamarlos para que actuaran y entretuvieran al público mientras los artistas del circo se preparaban.

Unos días después fue el mismo Caprani quien se fue en busca de la madre de Jesús y la convenció para que lo dejase marchar con ellos.

Comenzó actuando junto al payaso Toni, que hacía de listo, haciendo él del “Clow” tonto, un espectáculo, se decía, “digno de ser visto por toda la población”.

¡Bienvenidos al mayor espectáculo del mundo¡ Así se presentaba este sueño ambulante de “carromatos” en busca de un amplio solar donde montar su carpa. Y así fue como en 1926 se instaló en el enorme solar de la calle San Emigdio de Almoradi (Alicante) el gran Circo Caprani, todo un acontecimiento en una época en la que apenas existían otros espectáculos. El éxito fue tan grande que tuvieron que prolongar durante bastante tiempo sus representaciones.

Mientras el Circo se mantuvo en nuestro pueblo un chico de dieciocho años (había nacido en marzo de 1907 en la actual calle Luís Buñuel), Jesús Amorós Penalva, conseguía todos los días colarse en los ensayos de los espectáculos, y todos los días soñaba con llegar a ser “la Gran Estrella del Caprani”. Lo cierto es, que a pesar de la negativa de sus padres, con la marcha del Circo también lo hizo para siempre nuestro vecino.

En 1931 se casó en Chiva (Valencia) con Ana Caprani y pasó a formar parte de la cuarta generación de uno de los circos más antiguos de Europa. Su nombre artístico se lo debe al de otro antepasado, payaso como él, de la familia de origen italiano Caprani.

La vida de un payaso, como la de todos, está llena de Risas y Lágrimas. Vio morir a tres de sus cuatro hijos (de uno, diez y once años). Le tocó luchar y tener la “fortuna” de ser uno de los pocos supervivientes de las matanzas de Paracuellos del Jarama en la Guerra Civil, consiguiendo huir y llegar descalzo hasta Valencia.

Después la posguerra, el hambre y la miseria de una época en la que la llegada de un Circo era todo un acontecimiento. Jesús, convertido ahora en “El Gran Cugatti” un payaso bonachón y algo despistado, de redonda nariz y enorme talento musical, había visto cumplido el sueño de ser la gran estrella del Caprani.

El oficio de payaso, el hacer reír, tenía entonces un valor que quizá ahora anda un poco devaluado, pero que para los niños de los años 40 representaba todo un alivio y felicidad. El circo era entonces un mundo en si mismo, una familia donde la trapecista hacia la comida para todos, donde el mago se encargaba de asegurar las lonas y el payaso, nuestro payaso, tenía que contar la recaudación y hacer milagros con ella.

En los años 50 llegó a dirigir su propio circo, el “California”, y con él volvió a visitar su pueblo, Almoradí. Lo curioso es que lo hizo con su hija, Ana Mari, que entonces tenia los mismos quince años con los que mucho tiempo atrás él se había marchado. Quien sabe si fue el destino el que quiso que un fuerte vendaval destrozara la lona de la carpa y que “tuvieran que prolongar su estancia en nuestro pueblo durante bastante tiempo”.

Jesús Amorós, el gran “Cugatti”, murió en Valencia en octubre de 1992. Hasta poco antes de su muerte estuvo actuando como pareja artística de Pedro Ortega “Pery”.

Detrás del maquillaje de payaso que le acompañó durante toda su vida siempre estuvo una gran persona entregada a conseguir una sonrisa, y por ello creo que es justo hacerle el reconocimiento que la memoria de nuestro pueblo había olvidado

Fuente: http://almoradi1829.blogspot.com.es